Es una de las preguntas más frecuentes entre tutores y fabricantes de alimentos para mascotas.

La respuesta es que la alimentación no depende únicamente del perfil nutricional o de la calidad de los ingredientes. La aceptación del alimento también está determinada por la biología del animal: su comportamiento, la fisiología propia de la especie, la memoria sensorial, la percepción oro-nasal, así como la textura y la temperatura del alimento.

Uno de los motivos más comunes de rechazo aparece durante la introducción de un nuevo alimento, fenómeno conocido como neofobia alimentaria. Esto puede ocurrir al cambiar de dieta entre etapas de vida, modificar uno o varios ingredientes principales o del *coating*, o incluso al variar la forma o la textura de la croqueta.

La neofobia es un mecanismo natural de protección. Antes de ingerir un alimento, el animal lo huele y compara esa información con experiencias sensoriales previas. Si el perfil no le resulta familiar o atractivo, es probable que rechace el alimento.

Los gatos suelen ser más sensibles a estos cambios que los perros, ya que, al ser carnívoros estrictos, su sistema sensorial está especializado en identificar alimentos con altos niveles de proteínas. Diversos estudios comparativos entre especies, han demostrado que la predominancia de receptores olfativos y gustativos del sabor umami —presentes tanto en la cavidad oral como en otras regiones del sistema digestivo— responden principalmente a compuestos relacionados con proteínas y nucleótidos. Cuando estos receptores se activan, desencadenan respuestas hedónicas en el perro o el gato que favorecen la ingesta y el disfrute del alimento.

En este contexto, APSAPAL PET en sus dos presentaciones (líquida o en polvo) ofrece una solución basada en la ciencia, siendo un palatante natural elaborado a partir de nucleótidos y aminoácidos derivados de levaduras, diseñado para estimular los receptores del sabor umami, mejorar la aceptación del alimento y reducir los rechazos asociados a la neofobia.

Además, por su origen y composición, puede incorporarse en dietas monoproteicas o formulaciones destinadas a animales con susceptibilidades alimentarias, manteniendo una alta palatabilidad sin comprometer los objetivos nutricionales y funcionales.